The Southern
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PROYECTO EDUCATIVO
Educación de excelencia,
con propósito humano
Somos un colegio que entiende el aprendizaje como el eje del desarrollo intelectual, personal y moral de sus estudiantes. Creemos que, mediante un trabajo escolar sistemático y colaborativo, es posible alcanzar una educación de excelencia.
Esperamos de nuestros profesores el más alto grado de profesionalismo y compromiso; de nuestros estudiantes, dedicación y esfuerzo; y de las familias, una participación activa y genuina en el proceso educativo y en las metas del colegio.
Promovemos una comunidad basada en la colaboración, el respeto, la valoración de las diferencias y el ejercicio reflexivo de la autoridad. Ofrecemos un entorno de convivencia amplio y tolerante, donde el compromiso con el desarrollo personal, social e intelectual de cada estudiante se refleja en acciones concretas a lo largo de toda su trayectoria escolar.
Nuestro propósito es preparar a nuestros estudiantes para desenvolverse con éxito en un mundo en constante transformación, desarrollando los conocimientos, habilidades y valores que les permitan aportar positivamente a la sociedad y enfrentar con confianza los desafíos del futuro.
The Southern Cross School entrega una sólida formación académica, en un clima de altas expectativas respecto de todos sus alumnos, que privilegia la adquisición del idioma Inglés, y que les permite proseguir con éxito estudios superiores e integrarse constructivamente a la sociedad.
El colegio ofrece una amplia formación ética, enmarcada en sus principios educacionales, que promueve el respeto hacia las personas, sin distinción alguna, y ofrece diversas oportunidades de desarrollo individual y social a todos sus alumnos.
HISTORIA
Un sueño hecho comunidad
El año 1987, nos juntamos un grupo de siete profesores amigos para concretizar un sueño, una idea poderosa que veníamos madurando desde hacía ya un tiempo: un colegio donde los niños, creciendo en un ambiente cálido y acogedor, pudieran desarrollar al máximo sus capacidades, lo que les inclinaría a trabajar con constancia y perseverancia, comprometiéndose con sus tareas diarias.
Es así como una vez consolidado nuestro Proyecto Educativo, nos esmeramos en buscar un nombre que pudiese representarlo. Este debía reflejar nuestra filosofía y principios: la Cruz del Sur nos inspiró. La simbología de las cuatro estrellas que la conforman representa para nosotros: colegio, profesor, alumno y familia, pilares fundamentales de nuestra comunidad. Por otra parte, la Cruz del Sur fue la guía que orientó a los antiguos navegantes a explorar nuevos mundos; así nosotros, queremos encauzar a nuestros alumnos a descubrir y desarrollar todas las capacidades necesarias para que respondan creativamente frente a distintas situaciones y desafíos que se les irán presentando a lo largo de sus vidas.
Hoy, aquel grupo inicial de profesores se consolida como una comunidad de más de 100 personas comprometidas con este proyecto educativo y más de 30 generaciones egresadas que dan crédito de la bondad del mismo, y de la que nos sentimos orgullosos.
Nuestros ex alumnos se destacan en las áreas más diversas del quehacer laboral y con una creatividad nada fácil de encontrar. No puedo dejar de mencionar la satisfacción que me causa verlos tan cercanos al visitar su colegio, algunos para aportar con su trabajo a nuestra comunidad educativa, otros para confiarnos la educación de sus hijos o simplemente para ponerme al tanto de sus vidas.”
Carmen Ayala
Co-fundadora, The Southern Cross School
Marco Antropológico Institucional
El fundamento antropológico de nuestro establecimiento se sustenta en la tradición Judeo-Cristiana y en la filosofía Aristotélica-Tomista, desde donde comprendemos a la persona humana como el centro y sentido último de todo proceso educativo. Esta mirada reconoce que el universo ha sido creado por Dios con un orden y finalidad, en el cual cada ser posee un lugar y un sentido propio .
Desde esta perspectiva, concebimos a la persona como una unidad sustancial, integrada por cuerpo, alma, mente y espíritu, dimensiones que no se contraponen, sino que se articulan armónicamente en una sola realidad. Cada ser humano es único, irrepetible y dotado de una dignidad intrínseca, independiente de sus condiciones, capacidades o contexto. Hombre y mujer, en su diversidad, participan de igual dignidad, derechos y deberes, y se desarrollan en el seno de una familia, entendida como el primer espacio formativo y fundamento de la sociedad .
Afirmamos, asimismo, la bondad de la naturaleza humana, la libertad como condición esencial del actuar personal y la vocación del ser humano hacia su perfeccionamiento. Esta libertad implica responsabilidad: cada persona es protagonista de su propio desarrollo y está llamada a orientar su vida hacia el bien, la verdad y la plenitud. En este sentido, educar no es solo transmitir conocimientos, sino acompañar un proceso integral que permita a cada estudiante descubrir su interioridad, afirmar su identidad y encontrar sentido a su existencia .
Inspirados en la tradición Aristotélico-Tomista, entendemos la educación como un camino hacia la virtud, donde el desarrollo de hábitos buenos permite a la persona alcanzar su realización plena. La formación del carácter, la búsqueda de la verdad y la vivencia del bien constituyen pilares fundamentales de nuestro quehacer educativo. Así, promovemos una educación que integra razón y fe, conocimiento y ética, favoreciendo un pensamiento reflexivo, crítico y orientado al servicio de los demás.
Este marco antropológico se concreta en la promoción activa de valores fundamentales como el respeto, la honestidad y la responsabilidad, entendidos como expresiones concretas de la dignidad humana y base de una convivencia armónica . Asimismo, se articula con nuestro ideario institucional, que busca formar personas íntegras, capaces de aportar constructivamente a la sociedad, desde una actitud reflexiva, solidaria y comprometida .
En coherencia con lo anterior, nuestro colegio asume el desafío de formar personas con propósito, capaces de perseverar en la búsqueda del bien y de proyectar su vida con sentido. Creemos que toda acción educativa tiene una dimensión ética profunda, y que cada miembro de la comunidad educativa está llamado a ser testimonio vivo de los valores que promovemos.
De este modo, nuestro marco antropológico no solo orienta nuestra visión educativa, sino que da sentido a cada decisión, práctica pedagógica y vínculo humano que se construye al interior de nuestra comunidad.

